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3 HISTORIAS DE TERROR EN JALISCO

Basado en hechos reales contado por María Guadalupe Martínez

Escrito y adaptado por Alejandro Chavolla

EL BULTO NEGRO

primeramente esta historia le ocurrió a mi padre soy de un pueblo llamado margaritas, Jalisco pero actualmente radico en los ángeles california, todo comenzó cuando mi padre estaba en la época en la que estaba noviando con mi madre ambos Vivian en dos pueblitos diferentes mi padre vivia en la purísima Jalisco y mi madre en san francisco de asis jalisco, cuenta mi padre que un dia iba caminando a casa de mi madre a noviar y que eran como las 8 de la noche la zona de la purísima es muy destacada por los arboles enormes que hay llamados gigantes ya que se encuentran en los altos de jalisco,

mi padre caminaba por un camino de terracería y totalmente a obscuras ya que en ese tiempo aun no había alambrado público, mi padre iba caminando con algo de prisa ya que el camino se tornaba muy obscuro y a esa hora nadie transitaba por el lugar, cuando de repente escuchaba unos pasos tras de él,

 Cosa que lo inquieto bastante y aligero el paso pero entre más rápido caminaba más fuerte eran los pasos que escuchaba tras de él, por lo que decidió detenerse y mirar hacia atrás pero para su sorpresa no era nada ni nadie,

 al ver que no había nadie le entro un miedo terrible por lo que comenzó a correr, justo cuando pasaba por un puente donde la corriente estaba un poco alta se detuvo a tomar un pequeño descanso, ahí solo se escuchaba el correr del agua parecía estar el ambiente más tranquilo ya que los pasos ya no se escuchaban,

 al detenerse a tomar aire, agacho su cabeza hacia el rio para ver si podía agarrar agua para mojarse la cara ya que estaba muy agitado con la carrera que había emprendido, continuo su camino y al pasar el puente en medio del camino había un bulto negro, al verlo quedo totalmente paralizado del miedo quería correr pero no podía, esa cosa no se movía del camino cuando de repente ese bulto echo un salto muy alto,

 después de eso mi padre volteo hacia el cielo y vio a esa cosa en la copa de un árbol, al ver eso mi padre corrió pero de nuevo el bulto echo un salto al piso hasta quedar frente a él y no dejarlo pasar, mi padre ya estaba muy aterrorizado y comenzó a rezar lo poco que recordaba, hasta que esa cosa desapareció, mi padre corrió con todas sus fuerzas cuando en el camino vio las luces de una camioneta que al verlo se detuvo para ayudarlo,

la persona que conducia le dijo que se subiera y él lo llevaria a su casa, ya que el camino estaba muy obscuro y podría ser muy peligroso, así que mi padre no lo pensó dos veces y se subió con el hombre que muy amablemente lo llevo a casa, pues esa noche ya no fue a ver a mi madre, por el temor que tubo al ver a aquel bulto negro que se le apareció.

LA MUJER DEL CEMENTERIO

Hace algún tiempo yo vivía con mis padres en margaritas Jalisco, tenía  unos 15 años de edad, en la actualidad  me case y me vine con mi esposo a los ángeles california, cuando vivia con mis padres, detrás de la casa existe un camino que llega a las labores, cabe mencionar que vivía a las a orillas del pueblo de margaritas por lo que solo hay como 5 casas junto a la de mis padres,  lo que sigue después ya es el campo por lo que el cementerio de la comunidad está muy cerca de mi casa,

 A escasos 100 metros más o menos, era en tiempo en el que los campesinos sembraban para recoger sus cosechas, estaba sembrado de trigo y de maíz, una tarde mis padres salieron a caminar ya que solían hacerlo casi todos los días, caminaron más allá de lo que acostumbraban por lo que los agarro la noche en el camino, cuando ya venían de regreso a casa a mi padre se le ocurrió brillante la idea de cortar unos cuantos elotes ya que mi madre quería rebanarlos para hacer un esquite,

mi padre se introdujo entre la milpa para cortar los elotes y mi madre se quedó sola en el camino esperándolo, pasaron algunos minutos y mi padre no salía por lo que mi madre opto por meterse a la milpa a ayudarlo ya que pensó que no podía cargarlos por eso quiso ayudarlo, cuando mi madre se metió no lo veía por la oscuridad de la noche, de pronto mi padre sale de la milpa y mira a una mujer vestida de blanco parada en el camino agachada con la mirada hacia el suelo,

al ver a mi padre, esta mujer comienza a caminar hacia el cementerio mi padre jamás se percató que fuera otra persona u entidad, el creyó que era mi madre y al salir y verla él le dijo vámonos aquí llevo los elotes pero ella camino rumbo hacia el cementerio, mi padre la siguió, haciéndole platica ya iba un poco adelantado cuando mi madre sale de la milpa  y lo ve caminando hacia la dirección contraria y le grita

 ¡HEY A DONDE VAS! en eso mi padre voltea hacia atrás y ve a mi madre un poco alejada de él, se queda atemorizado y cuando voltea hacia adelante para ver a la mujer a la que iba siguiendo misteriosamente ya no había nadie y mi padre muy deprisa se regresa con mi madre, le conto lo ocurrido y rápidamente se regresaron a casa muy espantados…

EL LAS LEJANIAS DE LOS ALTOS

Este último relato lo aconteció mi hermana hace ya algunos años, en aquel tiempo mi hermana y yo nos habíamos quedado sin trabajo lo cual nos preocupaba bastante, ya que mi padre trabaja en el campo y en tiempo de lluvias también se quedaba sin trabajo el, contactamos a una prima que nos iba a meter a trabajar con ella en Tepatitlán Jalisco en una fábrica de ropa llamada Andrea Bady,

 pues al comentarnos la idea nos parecía genial, ya que ninguna teníamos trabajo, y no podíamos quedarnos sin hacer nada al respecto, mi prima vivía en un pueblo llamado la purísima Jalisco, donde en ese lugar tenía más familiares así como mi abuela, tíos y primos ya que mi padre era de ahí, nos mudamos mi hermana y yo a casa de mi abuela para comenzar a trabajar con mi prima, mi abuela vivía sola y su hija ósea mi tía que tenía como 24 años,

Vivian solas y en malas condiciones, hicimos los trámites para la empresa y fuimos aceptadas cabe mencionar que de la purísima Jalisco a Tepatitlán de Morelos se hace de hora inedia a 2 horas por lo que la fábrica envía camiones a recoger a sus trabajadores y luego de terminar la jornada laboral los envía de regreso a casa, la casa de mi abue estaba como a 20 minutos de la purísima, en ese entonces ese lugar no tenía nombre y a alguien se le ocurrió ponerle la purísima y así se le quedo, actualmente no sé si haya crecido más pero antes tenía muy pocas casas y ni una sola tienda,

sin lo necesario para vivir ya se imaginaran que cada fin de semana los pocos habitantes tenían que ir al pueblo a proveer víveres para su despensa de la semana, en fin el camión del trabajo nos recogía a las 5:20 de la madrugada así que nos levantábamos temprano a arreglarnos y a calentar algo de desayunar para el camino, teníamos que caminar desde la casa de mi abuelita hasta la orilla de la carretera donde esperábamos el autobús y la calle era muy brusca estaba muy de bajada y con piedras grandes,

era muy difícil que una camioneta subiera por ese camino y al llegar casi a la carretera estaba un rio que atravesaba el camino y solo se podía cruzar por encima de unos troncos que los mismos habitantes habían colocado, para pasar ese pueblito estaba muy solo ya que las casas estaban cuesta arriba y todo el camino estaba sin visibilidad por lo oscuro, no existía ningún poste que tenga una lámpara todo era total obscuridad,

 recuerdo que una noche estaba lloviendo muy fuerte y teníamos mucho frio ya que mi abuelita era de escasos recursos no tenía cobijas suficientes para todos y es muy conocido que los altos de Jalisco es un lugar bastante frio, esa noche la lluvia era muy fuerte y el frio aún más, no podíamos dormir mi hermana y yo de lo helado que estaba

después de batallar un poco, por fin me quede dormida pero mi hermana se quedó despierta y ahí fue cuando comenzó  todo, el cuarto donde dormíamos estaba enfrente de la cocina, y la cama estaba frente a la puerta así que de la cama podías ver perfectamente hacia la cocina, la puerta del cuarto era de 2 hojas así que mi hermana cerraba una y la otra la dejaba abierta por si mi abue o mi tía nos necesitaban en la noche,

mi hermana al estar despierta escucho claramente como se quebraba un vaso en la cocina, ella volteo rápidamente pensando que quizás había sido mi abuelita que salió a tomar agua y que no quiso prender la luz para no despertarnos, cuando volteo entre la poca luz que se asomaba de los rayos vio a un niño pequeño parado frente al comedor vestido de blanco y con unos ojos muy negros y brillosos,

 ella se quedó pasmada del miedo que sentía, luego cerro sus ojos fuertemente implorando que lo que había visto haya sido solo su imaginación, cuando volvió a abrir sus ojos el niño ya estaba frente a ella, con una sonrisa muy extraña y con sus ojos muy brillosos ella no podía moverse ni hablar quería despertarme pero yo estaba profundamente dormida por lo que no me percate de lo que estaba sucediendo, cuando comenzó a decir groserías en su cabeza el niño le tapó la boca y la nariz y no le dejaba respirar fueron los segundos más largos de su vida,

 comenzo entonces a orar a dios hasta que de repente la soltó y desapareció, mi hermana comenzó a llorar muy aterrada y me despertó con su llanto, le pregunte que era lo que tenía que le había sucedido y me conto todo, estaba bastante alterada que no la podía calmarse durante toda la noche ya no pudimos dormir,

ya por la mañana le contamos todo a mi abuelita para saber si ella podía darnos alguna explicación de lo sucedido y solo nos dijo que eso era un espíritu del mal, ya que donde Vivian estaba muy solo a lo mucho Vivian unas 15 personas en ese lugar y estando tan alejados de todo era normal que pasaran esas cosas, después de eso rezábamos mucho durante el día hasta inconscientemente lo hacíamos por el miedo tan grande que sentimos y más mi hermana, durante el tiempo que estuvimos viviendo ahí no vimos nada mas pero si se sentía una presencia bastante pesada como cuando sientes que alguien te observa.

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Derechos de contenido reservados – Alejandro Chavolla © 2019.

Publicado en Historias de Terror

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