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3 RELATOS DE MILITARES

EL FANTASMA DEL SOLDADO

Basado en hechos reales por el Soldado Alfonso

Escrito y adaptado por Alejandro Chavolla

Fue en el año 1986 cuando termine la secundaria, como no aprobé el examen para el CCH algo así como la preparatoria, mi padre decidió darme de alta en el ejército Mexicano aunque la edad para ingresar es a los 18 años con una carta autorizada de los padres a los 15 años uno puede ingresar.

Una vez dado de alta inicie mi básico de 3 meses consiste en instrucción aprender a marchar condición física aprender a usar armas, una vez concluido se me uniformo oficialmente y esa misma semana me toco montar guardia, la cual consiste en vigilar todo alrededor de la dependencia, esta era la de los almacenes generales de intendencia la cual está dentro del campo militar número 1 Alvaro Obregón en el antes D.F hoy Ciudad de Mex. para no hacer más largo durante el día un compañero me advirtió no dormir en la litera del fondo del dormitorio ya que se subía el muerto supuestamente, no le tome importancia y al llegar la noche como todos sabían nadie ocupo la litera del fondo así que me tocó a mí, al ser la primera vez que dormía fuera de casa no lograba conciliar el sueño de hecho escuchaba una conversación del oficial de guardia con un sargento y la música del radio a bajo de volumen, cuando en eso escuche unos quejidos a los cuales imagine que eran del compañero que dormía debajo de mí ya que en el día estuvo sufriendo de un dolor de muelas pero cada vez los escuchaba más cerca de mi, asta sentir un respirar y el vapor caliente en mi nuca a lo cual pensé que era una broma que me querían jugar.

Cuando quise girar mi cabeza para ver quién era solo alcance a ver una gran boca llena de dientes filosos la cual me agarró del cuello tal como si fuera una bestia yo gritaba y al mismo tiempo mi cuerpo se paralizó mientras esta criatura me mordía el cuello y no me soltaba, no se cuánto tiempo estuve así, quizás unos tres minutos hasta que por fin logre quitármelo de encima me senté,

 yo estaba bañado en sudor y con el corazón a mil por hora mientras todos mis compañeros dormían, el oficial de guardia y el sargento seguían en su conversación, pensé que lo que me paso había sido solo una pesadilla me volví acostar para dormir y cuando casi lo lograba sentí una extraña sensación en mis pies como si algo entrara en mi cuerpo lo cual me hizo abrir los ojos y ver una criatura horrible, tenía el cuerpo de humano pero con una cabeza enorme su piel era asquerosa y babosa con una enorme boca llena de dientes, me volví a paralizar solo pude cerrar mis ojos y empecé a rezar el padre nuestro y el avemaría por mucho tiempo, hasta quedar profundamente dormido, cuando amaneció un compañero me pregunto qué tal me había ido con el muerto y le conteste por que lo decía, el  me conto que en esa cama había muerto un soldado de un infarto hacía más de 50 años y que todo el que dormía en esa cama tenía esa experiencia y le conté la mía, me dijo a mí me tiro de la cama y me arrastro a los demás soldados les han pasado cosas similares ya te contaran sus experiencias.

Espero te guste y si quieres cortarle algo del principio siento

A raíz de esta experiencia me sucedieron muchas otras que más adelante te contaré saludos a todos los infraescuchas.

EL MILITAR Y EL NAHUAL

Basado en hechos reales contado por el teniente Francisco Hernández

Escrito y adaptado por Alejandro Chavolla

Muy Buenas noches, mi nombre es Francisco, ya tengo varios años laborando en el ejército y he vivido bastantes experiencias pero ninguna sobrenatural como esta que les contare, nos encontrábamos en la sierra de chihuahua, éramos un destacamento militar algo pequeño pues nos habían ordenado buscar y eliminar plantación de llevar ilegal ósea marihuana, en algún punto de la sierra pusimos nuestro campamento, de ahí nos desplazaríamos más fácilmente a algunos puntos estratégicos, a los pocos días a los alrededores cumplimos con gran parte de nuestra misión de destruir los plantíos de marihuana. 

Así estuvimos durante 1 mes en la sierra nos desplazábamos de un lugar a otro con nuestro campamento, para poder dormir por las noches un poco, realmente no sufrimos de hambre puesto que la naturaleza nos preveía de comida y agua, cazábamos con facilidad conejos y un par de ciervos, nos abastecíamos de agua cuando encontrábamos algún riachuelo o arrollo lo cual era muy fácil ya que en la sierra es algo de lo que abunda mucho

Uno de esos días nos encontrábamos en eso cazando, ya por la tarde noche a punto de oscurecer 2 compañeros y yo seguíamos a lo que parecía un gran venado pero este era de gran tamaño como si fuera un alce algo bastante inusual, lo seguimos durante un rato hasta que lo perdimos entre la oscuridad y los grandes árboles era bastante rápido debo mencionar.

Al regresar a nuestro pequeño campamento nos dispusimos a dormir puesto que temprano tendríamos que levantarnos para seguir con lo nuestro, a la mañana siguiente recogimos nuestras cosas y seguimos unos 20 kilómetros de camino hacia otro punto de asentamiento, durante el resto del día hicimos nuestro rondín para el reconocimiento de terreno,

por la noche cuando todos dormíamos, escuche unos ruidos entre la maleza del lugar, me percaté de que se trataba de un animal pues lo alumbre con mi linterna y sus ojos brillaban fuertemente al enfocar mejor mi vista me di cuenta que se trataba nuevamente de ese venado tipo alce aunque se me hacía bastante extraño que fuera el mismo, me levante rápido y comencé a seguirlo,

Pues tenía muchas ganas de probar algo diferente a la carne de conejo, el venado comenzó a correr rápidamente y yo lo seguía lo más rápido que podía en una de esas ya apunto de parar saque mi arma y le dispare, para mí no tan mala puntería le di en una pata y ahí fue cuando me di cuenta que ese animal era otra cosas, cuando le dispare este animal gritaba de una manera aterradora casi humana y no como un animal su voz se escuchaba gutural y tétrica.

Eso hizo que me diera escalofríos y regrese rápidamente al campamento, por la mañana le conté a los compañeros lo sucedido. Durante el día encontramos un pequeño plantío de llevar y nos dimos a la tarea de quemarlo, juro por dios que entre el humo a lo lejos pude ver al mismo venado viéndome fijamente, no le quise tomar importancia y seguimos en lo nuestro, pasaron un par de días y nos movimos de lugar como a unos 40 kilómetros más de retirado de nuestro punto anterior.

Fue una de las últimas noches que estuvimos en la sierra cuando paso, un compañero militar se adentró más en la zona boscosa para hacer sus necesidades cuando de la nada llega corriendo y gritando que había visto  a un enorme venado que lo quiso envestir, pero eso no era lo extraño si no que andaba en dos patas como los humanos, pero que alcanzo a disparle y se fue mal herido, todos nos adentramos rápidamente con nuestras armas en búsqueda de esa cosa, durante unas dos horas estuvimos alrededor de la zona sin ver nada, solo pequeños animales,

cuando de la nada justamente estando yo bajo un árbol sentía que algo caía sobre mi hombro al tocarme me di cuenta de que era sangre, cuál fue mi gran sorpresa, que al alumbrar con mi lámpara sobre mí, en aquel gran árbol se encontraba una especie de persona pero no parecía humano tenia cara de animal hasta la fecha es algo que no puedo describir es algo inimaginable, no sé qué paso conmigo que en ese momento me quede petrificado sin poderme mover ni hablar solo recuerdo que de la nada me desplome.

Al despertar me encontraba en el campamento mis compañeros me preguntaron qué había pasado que si me encontraba bien a lo que les respondí que sí y les conté lo que había visto, simplemente me juzgaron de loco, que eso era producto del cansancio así dejamos las cosas.

Ya por la mañana seguimos nuestro camino hasta dar con un plantío de marihuana en este encontramos una pequeña casa hecha de maderas y ramas, grande fue nuestra sorpresa, encontrar a un anciano desnudo con mucho pelo alrededor pero se encontraba totalmente frio y muerto en un costado de su cuerpo se podía ver una gran ería de bala y en un tobillo tenía otra, solo me quede pensando que fue exactamente donde le dispare días atrás a aquel animal, al igual que el compañero que le disparo lo hizo también en ese mismo donde el viejo estaba herido.

No lo quise dar más vueltas al asunto ni querer decirle nada a los compañeros pues nuevamente me dirían que el humo de la llevar me estaba haciendo daño o alguna otra burla, lo que si se es que esa bestia venado y el anciano eran los mismos, eso que vi y nunca olvidare era un nahual.

EL MILITAR RETIRADO

Basado en hechos reales contado por el ex militar Roberto Aguilar

Escrito y adaptado por Alejandro Chavolla

Hola buenas tardes mi nombre es Fernando la historia que les quiero contar me la conto mi abuelo Roberto ya está algo grande de edad, 71 años para ser exacto y de vez en cuando escuchamos tus relatos juntos, me conto una historia de cuando él era soldado en aquellos ayeres y se me hizo buena idea sorprenderlo con su propia historia contada por ti, espero les guste y la puedas narrar. La contare como el me la conto a mí.

Era 1998 y tendría un par de meses de haberme jubilado y estar completamente en el retiro, durante la mayor parte de mi vida trabaje como militar del ejército mexicano orgullosamente, tantos recuerdos se vienen a mi mente ahora, vidas que salvamos bajas de muchos compañeros que durante enfrentamientos contra el crimen organizado cayeron, en fin muchas gratas y triste vivencias.

Recuerdo que en ese año de 98 compre una casa muy vieja a un muy buen precio, esto en la ciudad de México, la remodele y la deje habitable, contaba con 3 habitaciones, 2 baños su cocina y sala además de un patio pequeño que media unos 5 metros por 4 de ancho donde había un árbol.

En la casa solo vivíamos mi esposa y yo puesto que mis 2 únicos hijos varones ya estaban grandes y casado. Los primero días todo iba normal hasta que teniendo un mes de haber habitado la casa comenzaron a suceder cosas un poco fuera de lo común.

Se escuchaban que recorrían las sillas de la cocina, que tiraban platos pero al levantarnos a ver que sucedía no había nada fuera de su lugar, todo estaba en completa calma, a los días posteriores a esto me jalaron los pies estando dormido y siendo un ex militar lo único que pensé es que había alguien adentro de la casa, por lo que rápidamente saque un arma y encendí todas las luces de la casa, lo que sí que la puerta que daba al patio se encontraba abierta, nunca se me paso por la cabeza que existiera algo paranormal.

Así fue pasando el tiempo y las cosas cada vez se estaban poniendo peor, hasta que mi esposa decide ir por un sacerdote a que bendijera la casa, desde ese día se dejaron de escuchar cosas dentro de la casa, si dentro pero no afuera, en el techo comenzamos a percibir que caminaban, en un principio eran pasos que muy a penas se escuchaban pero con el pasar de las noches los pasos se convirtieron en saltos como si alguien anduviera jugando ahí en el techo, era casi imposible que hubiese alguien ahí ya que en ese tiempo la casa era la única de dos pisos y no había forma de subir al techo ni por dentro ni por fuera.

Para eso se necesitaba una escalera grande y desde la parte de afuera, pero nunca escuchamos ningún ruido. Fue un día que arreglando el patio al escarbar un poco encontré unos monitos de trapo envueltos con unos hilos rojos y con una agujas que me di cuenta que eso no era normal, al preguntarle a mi esposa ella me dijo que eso trataba de brujería no lo podía creer simplemente era demasiado fantasioso para mí.

Uno de esos monos parecía ser un hombre y una mujer, el hombre tenía una aguja enterrada en la cabeza y la mujer tenía otra enterrada en el pecho. Se me hizo demasiada coincidencia ya tenía algo de tiempo con dolores de cabeza y mi mujer con dolor de pecho, recordándolo bien eso inicio desde que nos mudamos a la nueva casa. Se me ocurrió retirar las agujas y como por obra de magia o que se yo los dolores desaparecieron, me encontraba bastante asombrado, me di cuenta de que esas cosas paranormales de verdad existían, pero no comprendía quien nos quería hacer daño.

Las cosas se calmaron un buen tiempo hasta que un día por la madrugada escuche un fuerte aleteo frente a mi ventana que daba justo al patio, me levante a oscuras y mire hacia afuera en el árbol que se encontraba en el patio, podía observar como un guajolote o un pájaro muy grande parado encima del árbol, pero lo que realmente me aterro fue que tenía cara humana pero bastante fea, sin pensarlo me acerque a mi ropero y saque una pistola, abrí lentamente la ventana, apunte hacia esa cosa y dispare.

Ese guajolote no hizo ningún ruido solo cayo desplomándose hasta el piso de mi patio, mi esposa despertó muy asustada y le comente lo sucedido, muchos vecinos se despertaron y llamaron a la policía, cuando bajamos para ver a ese animal, cuál fue mi aterradora sorpresa, era una señora vecina que vivía detrás de nuestra casa, no lo podía creer estaba estupefacto.

Como era de esperarse la policía no me creyó y fue todo un proceso largo y tedioso para que me dejaran en libertad, se me retiro el permiso con el que contaba para portar armas de fuego y algunos reconocimientos que me dieron en el ejército que supuestamente era una vergüenza que un militar retirado hiciera eso. Mi abogado abogo demencia y fue por esa razón que me dejaron en libertad, tuvimos que vender la casa para pagar el funeral de la anciana y el daño causado a la familia de la supuesta víctima entre otras cosas pero eso ya es otra historia.

Mi esposa fue la única que creyó en mí, estoy seguro de lo que vi aquella noche, como es posible que una señora estuviera encima de aquel árbol no tenía nada que hacer ahí, además  estoy 100% convencido ahora de que las brujas existen.

Espero les haya gustado el relato que mi abuelo me conto, saludos a todos y gracias.

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Derechos de contenido reservados – Alejandro Chavolla © 2018.

Publicado en Historias de Terror

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