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DON MANUEL

Relato anónimo basado en hechos reales por Anonimo.

Escrito y adaptado por Alejandro Chavolla

“Mi moraleja fue no burlarme de los muertos”

Hace unos años falleció un vecino, el cual siempre se caracterizó por pasar las tardes sentado frente a su casa en una mecedora bebiendo. Era un señor bastante conocido en la colonia ya que siempre estaba en la misma posición además de que solía tener una tiendita de abarrotes. Falleció debido a sus vicios…

Pasando algunas semanas una vecina fue a nuestra casa a contarnos que se empezaron a escuchar rumores de que lo veían asomarse por la ventana de su casa. Y que en la mecedora aparecían botellas de cerveza que dicha mecedora se mecía sola emanando una vibra extraña, como si hubiera alguien ahí.

Algunas personas juraban que lo veían sentado en la mecedora. Dichos rumores a mí y a mi hermana nos parecieron absurdos y cómicos. Nos burlamos tanto esa vez que inclusive llegamos a hacer comentarios como “aún le faltan caguamas” o yo diciendo “pues que venga aquí. Yo se las invito”.

Al pasar 4 días exactamente un sábado por la noche como ya se había hecho costumbre, el hijo de este señor tenia reunión y con la música a alto volumen hasta muy tarde lo cual sabemos le bajan solo cuando se les acabo la bebida.

Como han sido tantos años así, uno ya puede dormir a pesar del ruido así que nos fuimos todos a dormir y así fue, pero…

Esa vez antes de que apagaran la música, mi perro comenzó a ladrar y de repente comencé a sentir que había alguien en mi habitación abrí los ojos y me giré hacia donde sabía (de alguna manera) que había alguien ahí.

Era en el rincón que se genera entre la puerta y la pared, estaba completamente obscuro tanto que inclusive cuando mis ojos se acostumbraron a la falta de luz ese rincón seguía más obscuro de lo común.

La música paro y no dejaba de ladrar mi perro, no pude moverme más, ya que la sensación de que ahí estaba alguien era inmensa. Habrán pasado según mis cálculos unas 4 horas y comenzó a verse la luz del amanecer. el perro no paro en toda la noche de ladrar… Cuando el rincón comenzó a iluminarse se fue definiendo una silueta obscura. Y puedo asegurarles que era mi vecino.

En cuanto reconocí la silueta mi perro dejo de ladrar y se ilumino más la habitación con el amanecer y me quede profundamente dormida.

Más tarde cuando ya desperté mi hermana se encontraba desayunado y me pregunto si había invitado a alguien la noche anterior. ¿Le pregunté -porque?” y me dijo “pues porque había alguien en tu cuarto y no pude dormir, sentía como miedo, además el perro no se callaba”.

Le preguntamos a mi mama si ella había sentido algo y nos dijo que no. Ni al perro escuchó ladrar. Para el domingo por la tarde la vecina de enfrente (la que nos contó los rumores) fue a la casa para jugar lotería como lo hacemos siempre.

Pero esa vez nos dijo que habían vuelto a ver a el vecino que falleció y que lo vieron cruzando la calle, saliendo de su casa… Mi casa está cruzando la calle. Les conté lo que había pasado y ese día le prendimos una veladora blanca y le dejamos un vaso con agua.

Yo personalmente le pedí una disculpa por la burla y desde entonces no he vuelto a verlo ni a burlarme de los muertos.

 

 

 

 

 

Publicado en Casas Embrujadas

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