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EL NAHUAL Y EL PERRO NEGRO

Basado en hechos reales vividos por Alan Sanchez

Escrito y adaptado por Alejandro Chavolla

Esta experiencia me tocó vivirla en el mes de junio de 1998 a las afueras de Acatzingo, Puebla.

Fue un sábado y ese día estábamos en la casa de unos amigos de mi amigo Isaac. Ese año andaba de vacaciones en Mexico (yo radico en Estados unidos). A estas personas apenas los conocía poco, los había conocido por medio de mi amigo.

 Él jugaba en un equipo de basketball de esa ciudad de Acatzingo y en esos tiempo yo jugaba bien basketball por lo que me invitaron a jugar en su equipo y de esta forma los empecé a tratar.

Era un sábado por la noche ya casi entrando el domingo, que estábamos en la casa de esos amigos, habíamos regresado de una fiesta de 15 años a la que nos habían invitado. La fiesta estaba muy aburrida y decidimos irnos a la casa de ellos para seguir conviviendo.

Antes de continuar solo quiero agregar que la casa de estas personas está a las afueras de la ciudad de Acatizngo, Puebla. Cerca de la Carretera federal que va hacia Perote, Veracruz.  

Las casas en esta zona por ser a las afueras de la ciudad están separadas unas de otras. La familia como muchas otras se dedican al negocio de frutas y legumbres que son tan populares por esta zona. La casa era de 2 plantas y en la parte de atrás existía un patio bastante grande, esta parte se encontraba rodeada por una barda de aproximadamente 2 metros de altura y con vidrios en la parte superior. La única entrada y salida era un “portón” grande por donde salían a cargar y descargar esos camiones que les llaman “trotón”.

Tenían animales en la parte trasera de la casa, gallinas, cerdos y algunas vacas. Igual tenían varios perros, uno de ellos sobresalía más que los otros porque era como un tipo duerman pero más grande de lo que comúnmente son además de ser completamente negro, no estoy seguro pero pienso que si pesaba como 50 kilos. Su nombre era “Negro”.

Esa noche era alrededor de la 1 de la mañana, estábamos en la sala de la casa conviviendo tomándonos unas cervezas. Ya casi estábamos a punto de irnos a descansar porque ese mismo día domingo teníamos juego a las 3 de la tarde. En eso por alguna razón los animales se empezaron a inquietar, podíamos escuchar que algo los estaba “alborotando”.

Podíamos escuchar claramente como ladraban los perros, pero estaban aullando lastimosamente. Lo primero que se vino a la mente de ellos es que a lo mejor alguien se había metido a robar. Fue en un transcurso como de 3  o 5 minutos en los que estábamos escuchando ese “alboroto” de los animales…uno de ellos había ido a su cuarto a sacar una pistola y en seguida vimos como el papá de ellos se había despertado y ya salía con un rifle. Alcance a escuchar que les dijo a sus hijos… “Ahí esta ese jijo de la chingada otra vez”. Pero yo pense que hablaban de un ladrón…agarramos algunas lámparas de mano y salimos.

Cuando salimos de la casa se podían escuchar los aullidos de uno de los perros, se escuchaba como si los estuvieran lastimando, aullaban bastante feo… los animales no dejaban de hacer su escándalo, claramente podíamos escuchar a las vacas, gallinas y cerdos muy alborotados. Yo solo salí porque mi amigo Issac me dijo que fuéramos…aunque hubiera sido mejor que no hubiera salido.

Se podía escuchar como si azotaran algo contra el piso o contra la pared. En el transcurso hacia al patio trasero de la casa se sentía un ambiente muy pesado, no sé cómo explicarlo pero se sentía una sensación extraña, cuando de pronto una sensación de escalofrió recorrió todo mi cuerpo cuando los animales de la nada dejaron de hacer ruido…hasta los perros se callaron…ese silencio fue algo muy extraño e inexplicable…

Cuando llegamos al patio a primera vista no se veía muy bien, pero al fondo del patio se observaba un perro pero muy grande, completamente negro, tenía los ojos muy brillosos, tenía la boca media abierta y la lengua de fuera…se podía ver que salía vapor de su boca…ese vapor que sale de nuestros bocas cuando estamos en temporada de frio, algo muy raro porque el clima era calido ya que era verano. Ese animal o lo que fuera llevaba algo en su lomo pero no se alcanzaba a ver de qué se trataba a esa distancia.

El papá de ellos intento disparar su rifle, pero nada, el arma se atoro…lo mismo paso con la pistola, ni una de las 2 armas se pudo disparar. El perro estaba ahí parado cerca de la barda, no se movía para nada y su mirada era retadora y amenazante…todos nos quedamos como en shock, nadie se movía por la incertidumbre y miedo que el animal ese nos provocaba.

Es el pinche nahual dijo uno de ellos…Al escuchar eso yo estaba sorprendido por lo que estaba viendo. Sabia un poco algo relacionado a ellos por mi tío que era de Zumpango estado de México y nos platicaba que por esos rumbos se veían mucho las brujas y nahuales, seguido nos contaba anécdotas de su pueblo pero yo pensé que eran fantasías, se me hacía imposible imaginar que un ser humano pudiera convertirse en un animal.

Lo que paso a continuación me dejo sorprendido, al menos yo lo estaba…era entre miedo…pero más como curiosidad por lo sobrenatural, por lo que estaba viendo.

El perro se movió un poco hacia uno de los focos que alumbraban el patio trasero…por un momento pensamos que se dirigiría a nosotros, no nos quitaba la mirada de encima con esos ojos brillantes y ese vapor que salía de su hocico le daba un toque macabro…

Los otros perros no se veían, estaban ocultos entre esas cajas de madera donde echan la fruta…los demás animales muy callados… en su lomo pudimos ver que llevaba al perro de ellos al que llamaban “Negro”.

Cuando vieron que era el Negro, trataron de disparar otra vez pero nada, se “encasquillo” como decimos… Te voy a matar hijo de la chingada grito el padre… acto seguido en cuestión de segundos, ese perro nahual brinco la barda así como si nada…la barda era de 2 metros como se los mencione y este ser con todo y su “carga” la brinco como si nada.

Cuando eso paso todos nos quedamos inmóviles…no recuerdo bien, pero parecieron segundos interminables, creo que todos estaba sorprendidos… fueron algunos segundos hasta que alguien reacciono y grito… vamos al “portón” hay que seguir a ese hijo de la chingada.

Cuando salieron ayudados por lámparas, estuvieron un tiempo afuera tratando de buscar o ver por donde se había ido ese ser… pero no encontraron rastro o señales de ese ser maligno o del perro de ellos. Eran como las 3 de la mañana cuando regresaron a casa, nadie decía nada, se respiraba tensión en todos nosotros.

  Algunos nos quedamos en la casa en el tiempo que los demás salieron a buscar al perro Negro. Issac no decía nada pero se notaba muy nervioso y otro de los muchachos se veía muy mal con crisis nerviosa. Después de eso decidimos retirarnos cada quien a su casa pero con algo de temor.

Como a los 3 días pase por Issac para irnos a jugar basketball y ya en la plática me dice:

Que crees wey? Me dijo mi amigo que habían encontrado a su perro Negro colgado de un árbol cerca de la casa, pero lo habían encontrado sin cabeza y le había cortado las 4 patas, solo el cuerpo sin estremidades encontraron. Yono lo podia creer solo pensé pobre animal. Isaac me comento que no era la primera vez que les pasaba algo así. En ocasiones pasadas dice que ya les habían robada gallinas Negras. Pero nunca habían pasado por algo así.

Esa noche no sé qué paso, pero fue una experiencia muy fuerte para mí. Me hacía muchas preguntas en mi mente de lo que había pasado. Que fue ese ser? Que poderes tenía como para así de la nada hacer que se callaran todos los animales? Que ser pudo brincar una barda de 2 metros y con una carga de al menos 50 kilos? Son muchas preguntas que hasta la fecha me hago a mí mismo.

Sin duda lo paranormal existe al igual que las brujas y eso a lo que muchos llaman Nahules.

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Derechos de contenido reservados – Alejandro Chavolla © 2019.

Publicado en Brujeria

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