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Historias de Terror 2018 (Alma Negra)

Sombra de terror

Murciélago – Alma negra

Basado en hechos reales enviado por Renzo el nahual de Colombia

Escrito y adaptado por Alejandro Chavolla – Inframundo

El siglo pasado parece haber sido hace mucho tiempo, pero en realidad no es tanto si las anécdotas de esos ayeres siguen relatándose. Aún recuerdo a mi tío contándome sus historias de miedo. Una de ellas me la repitió muchas veces porque a él le impactó y lo entristeció durante el resto de sus días. Ahora ya no está conmigo, pero quiero recordarlo contándoles su experiencia.

En la década de 1970 mi tío entró a trabajar en una mina que extraía carbón. Él era el encargado del almacén: repartía y recibía las herramientas que utilizaban sus compañeros, además de anotar y llevar los registros. Cabe decir que era una mina donde se trabajaba de día y de noche. Y entonces ya imaginarán que la entrada de la mina a la luz de la luna parecía la boca de un malvado lobo feroz.

Todos los trabajadores se quejaban de que en ese lugar los espantaban duendes, perros grandotes, guajolotes y monicongos; y luego del susto ya no podían trabajar. Hasta el más valiente pasaba a aventar todo y salía huyendo.

Aquí en Colombia los monicongos son una especie de muñecos hechos de hueso de gato y se usan para hacerle daño a la gente.

Una noche de viernes que le tocó trabajar a mi tío, repartía las herramientas a los trabajadores mientras sus pensamientos estaban en el recuerdo de su mejor amigo a quien habían asesinado días antes.

Pensaba mucho en él porque temía por el alma de su amigo, pues este había hecho un pacto con una entidad demoniaca para que le concediera dinero y mujeres. Y así fue. Mientras el amigo vivió, tuvo mujeres por docenas y mucho, mucho dinero. Sólo que el precio fue un pago eterno.

Esa noche de viernes, mi tío se sentía raro. Tenía tristeza, miedo, congoja y ganas de llorar. Pero ni modo de soltar lágrimas en medio de tanto minero.

Cuando ya todos los trabajadores se fueron a su zona designada, mi tío se metió a su covacha de trabajo para dormirse un rato. Intentaba dormir pero sentía como si una mano fría y huesuda le apachurrara el corazón. Ya no era miedo lo que sentía, ya era terror. Trató de relajarse y sin saber se quedó dormido.

Un hombre con hábito lo veía desde la puerta. Mi tío sólo notó la oscuridad de su silueta y el fondo negro de su cara. Intentó moverse pero no pudo. No sabía si era el terror lo que lo paralizaba o era que ese ser lo detenía. Con el poco valor que le quedaba, le preguntó: qué quería. Esa cosa habló y le dijo: “Hermano, ponme la estampita de la Virgen del Carmen. Me estoy quemando…” De golpe mi tío despertó. Sudaba y temblaba.

Cuando paró de temblar, un murciélago apareció sin más y empezó  a revolotear. Mi tío lo esquivaba como podía, pero esa cosa intentaba atacarlo. Mientras manoteaba dejó de sentirlo y entonces lo vio parado a lo lejos. El murciélago comenzó a hacerse grande, tan grande como un humano. Mi tío tenía el cuerpo hecho gelatina, su corazón latía a máxima potencia y sudaba frío. El murciélago lo miro y le dijo: “Trae la estampita. Por favor, tráela. Ayúdame”

Esa noche, mi tío no abandonó el almacén porque no pudo caminar hasta que clareo el día. Y a partir de ahí, siempre trajo una estampita de la Virgen del Carmen.

Cada vez que me contaba su historia, se lamentaba por su amigo. Y como él decía: “Con el diablo no se juega porque pierdes.”

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Sombra de terror
Historia sobre un alma oscura

Derechos de contenido reservados – Alejandro Chavolla © 2018.

Publicado en Historias de Terror

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